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Encontramos un jardín sumergido de piedras vivas

Updated: 5 days ago

Habitar Algas — Julio 2026

A siete metros de profundidad, en el Onashaga, el fondo nos detuvo.

No fue el bosque de macroalgas. No fue la corriente. Fue lo que estaba debajo de todo: una alfombra de nódulos rosados, sueltos, vivos, extendiéndose en todas las direcciones más allá de lo que la visibilidad nos permitía ver.

Llevábamos años buscándolas. Y ahí estaban.


______LO QUE ENCONTRAMOS



Lo que encontramos se llama campo de rodolitos. Son algas rojas calcáreas que viven libres sobre el sedimento, sin pegarse a nada, construyendo su propio cuerpo de carbonato de calcio a lo largo de décadas. Crecen apenas unos milímetros por año. Tienen formas que van de lo esférico a lo ramificado — algunos parecen pelotas irregulares, otros parecen pequeños corales con brazos que se abren en todas las direcciones. Entre esos brazos vive un mundo entero.

Solo su capa exterior está viva. Adentro: historia mineralizada, año a año.


______UNA HISTORIA QUE NO EMPIEZA CON NOSOTROS

Pero esta historia no empieza con nosotros.

En los años noventa, la ficóloga María Laura Mendoza ya estaba acá. Estudiando las algas coralinas de Tierra del Fuego con una dedicación silenciosa y rigurosa, dejó registro escrito de que existían especies formadoras de rodolitos en el Canal Beagle, y mencionó la presencia de campos alrededor de las Islas Bridges y Gable. No hay fotos. No hay videos. No había redes sociales que lo amplificaran. Pero ella estuvo, miró, y escribió.


Eso es lo que hace que este descubrimiento sea una continuación, no un comienzo. Cuando encontramos el campo en la Residencia de Coexistencia en febrero de 2026, lo que hicimos fue ponerle imagen y coordenadas a algo que ya había sido intuido. Aportamos lo que el tiempo y la tecnología ahora permiten: documentación visual, extensión mínima confirmada (más de 1.600 metros cuadrados ~40 x 40 m), contexto ecológico. Pero el primer ojo que prestó atención a estas algas en esta parte del mundo no fue el nuestro.

Hubo ancestras antes. Las hay siempre.


Detalle de rodolitos ramificados. Podés ver el registro completo en iNaturalist: https://www.inaturalist.org/observations/337512242

______CIENCIA SIN EXTRAER

No había registros visuales de un campo de rodolitos en esta parte de Argentina. Nosotros lo encontramos buceando. Lo documentamos con cámaras y por ahora no sacamos muestras para trabajar en la taxonomía de los rodolitos — eso vendrá después, cuando sea necesario y con las preguntas correctas.

Toda la información que hoy forma parte de un paper científico publicado en la revista Diversity proviene de la presencia atenta de personas en el agua, mirando sin extraer. La ciencia no necesita siempre llevarse algo para aprender algo.

Los campos de rodolitos son uno de los hábitats más biodiversos y menos conocidos del océano. Son guarderías para peces y crustáceos. Son almacenes de carbono. Son plataformas donde las macroalgas asientan sus esporas y crecen. Y sin embargo, han recibido mucha menos atención científica que los arrecifes de coral o los bosques de algas pardas.

Son el gran hábitat invisible. Quizás porque no se los ve bien desde arriba. Quizás porque para conocerlos hay que estar abajo y mirar con atención.


______HABITAR LAS ALGAS

Habitar las Algas nació de eso: de la convicción de que conocer no requiere poseer. Que se puede hacer ciencia sin matar. Que la presencia cuidadosa en el agua es en sí misma un método. Y que el conocimiento siempre se construye sobre el trabajo de quienes estuvieron antes, aunque no aparezcan en ningún algoritmo.



______LA AMENAZA

El sitio sigue ahí, "prístino", lejos de los centros urbanos. Pero el avance de la salmonicultura y el cultivo industrial de mejillones en la zona no es una amenaza abstracta — los sedimentos y la materia orgánica que generan esas actividades son letales para los rodolitos.

Este campo se encuentra a pocos kilómetros del Área Natural Protegida Península Mitre, declarada en 2022 y reconocida por albergar uno de los ecosistemas más importantes del extremo sur del continente. La descripción oficial del área ya menciona las macroalgas costeras — pero los campos de rodolitos submarinos todavía no figuran entre sus prioridades de conservación. No porque no existan, sino porque hasta ahora no estaban documentados.

Eso es exactamente lo que este trabajo cambia. Documentar es una forma de proteger. Y poner en el mapa lo que existe es el primer paso para que este hábitat ocupe el lugar que le corresponde en las políticas de conservación marina de Tierra del Fuego.



Intervención de Candelaria Piemonte sobre un campo de rodolitos, imaginado como un pequeño barrio submarino donde algas e invertebrados encuentran refugio, crianza y hogar.
Intervención de Candelaria Piemonte sobre un campo de rodolitos, imaginado como un pequeño barrio submarino donde algas e invertebrados encuentran refugio, crianza y hogar.

Si querés leer más sobre qué son los rodolitos, podés ir a Wikipedia y si tenés más tiempo y ganas, te invitamos a ver una hora de charla con algunos de los residentes hablando de este descubrimiento y de cómo es publicar un paper científico.

Abrazos Gonzalo Bravo

1 Comment


Muy bueno Gonzaa!

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