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Residencia Chubut


¿Querés saber lo que hicimos durante la primer Residencia de Coexistencia en Chubut? Bienvenido, bienvenida, bienvenide... a la aventura de leer. El 7 de diciembre del año 2026, 15 personas partimos en 3 camionetas y un carro desde la ciudad de Puerto Madryn hasta Cabo Raso, provincia de Chubut.

Les separa una distancia aproximada de 230 kilómetros, y un par de rutas que convergen en una única ruta: la Ruta Provincial Número 1. Para quienes vivimos acá, esa ruta y esas distancias son algo cotidiano. Las extensión de este territorio y la dimensión de nuestro deseo de explorarlo hacen que pasemos mucho tiempo manejando de un lado al otro, en caminos atravesados por guanacos, choiques, ovejas, martinetas, liebres, calandrias, chingolos y otros pajaritos, a veces caballos y casi siempre pocos autos. Para otros era la primera vez que recorrían ésta ruta. Ya sé que parece aburrido empezar hablando de "la ruta"... es que no es cualquier ruta. La que ahora conocemos como "RP1" alguna vez fue la primer ruta que atravesó todo el borde costero de este territorio llamado: provincia de Chubut, cuando algunos de nuestros ancestros estaban habitando (o colonizando... según como se lo mire) los bordes de eso que ahora llamamos Argentina. Cuando nació la ruta, ya había muchos habitantes en el lugar: campesinos que producían lana y carne, habitantes originarios del pueblo Aonikenk (a quienes los winka llamaron: tehuelches), y gente que ya hacía tiempo sabía cómo alimentarse de los frutos del mar: moluscos, pulpos, peces y claro, algas. Por esa ruta alguna vez transporaron toneladas de algas desde la costa del sur de Chubut hacia Buenos Aires... cuando Don Lorenzo Soriano creó el primer gran imperio de producción de algas en Bahía Bustamante. La ruta provincial 1 era un paisaje cotidiano para cientos de trabajadores algueros: que pasaban su día cosechando las algas que la marea depositaba en la orilla. Su sueldo dependía de los kilos de alga que cosecharan. Y esas algas luego eran vendidas como insumo para un montón de cosas que quizás no sabías que se hacen a base de algas: primero era para gel de pelo, luego se descubrió su potencial alimenticio, luego tecnológico y médico (en verdad no sé bien en que orden). El punto es que actualmente la tecnología de las algas está en la gelatina, en el helado, en las mermeladas, en los medios de cultivo de laboratorios, en productos cosméticos, suplementos nutricionales, fertilizantes, bioplásticos, y podría seguir. Las algas están presentes en la vida de (me atrevo a decir) todos los seres humanos. Sólo nos falta un poco de conocimiento para reconocerlas. Ésta ruta, y todo el territorio costero que rodea, es un santuario para quienes elegimos vivir acá: Migue, Lauti, Fer, Pau, Aran, Gonza, yo. Cada uno de nosotros tiene una historia y un presente diferentes, pero todos convergen en un vínculo muy profundo con el territorio que hoy se nombra: Puerto Madryn, Trelew, Rawson, Playa Unión, Cabo Raso, Camarones, Bahía Bustamante. En éste rincón del mundo, tan vasto como sencillo, las olas abrazan los bordes rojizos de las rocas, los rayos del sol atraviesan un cielo infinito casi siempre despejado, las ballenas marcan el ritmo de las estaciones, las memorias ancestrales siguen recibiendo la misma luz que recibe nuestra piel: a todo eso, nosotros lo llamamos salvaje. Todo se siente vivo, la memoria se siente presente, la incertidumbre aun canta más alto que el ruido de las máquinas humanas. Por eso elegimos vivir acá.


Y por eso elegimos que la primer residencia sea en este lugar. Ir hacia las algas requería un ejercicio de memoria: andar la misma ruta que cómo humanidad venimos andando desde hace décadas... la ruta provincial número 1 es el camino que resume la historia de relación entre los humanos y las algas, desde éste lado del mundo. ______LA RESIDENCIA Estuvimos 2 noches en El Cabo (una hostería tan creativa como salvaje en Cabo Raso) y el resto de la residencia, 3 noches más, en la Casona Islas Blancas (una casona, tal cual, enorme, deliciosa, amplia y bella en Camarones). [Estoy tratando de pensar y escribir maneras de resumir lo que vivimos, pero es que realmente es imposible de transferir... aun si yo fuera capaz de contar mi versión de la historia: la verdadera historia de lo que vivimos está tejida por (al menos) 14 otras maneras de sentir y mirar el mundo. Igual voy a intentarlo.] Quizás puedo "empezar" diciendo que había un cronograma. Con el Negrito Navarro habíamos estado toda la semana previa trabajando en un cronograma con actividades, propuestas, metodologías, que permita crear las condiciones para que suceda la magia. Digo "magia" como una manera de resumir todoloquequeríamosquesuceda. Pero justo en este momento me puse a buscar la etimología de la palabra... y mirá lo que me tiró la IA: Claude respondió: La palabra "magia" viene del latín magia, que llegó del griego mageía (μαγεία) — y atrás de ese griego está el persa antiguo maguš (𐎶𐎦𐎢𐏁), que designaba a los magos, miembros de la casta sacerdotal del zoroastrismo en la antigua Persia. Eran quienes leían las estrellas, interpretaban los sueños y conocían los rituales que conectaban lo visible con lo invisible.

Pero si bajamos un escalón más, hasta la raíz protoindoeuropea, encontramos magh-, que significa "poder, ser capaz, tener fuerza". De esa misma raíz vienen palabras como machine, might, may en inglés, y poder en sentido amplio.

Entonces, en su sentido etimológico más profundo, magia significa "la capacidad de hacer" — no como ilusión ni truco, sino como el poder de actuar sobre el mundo a través del conocimiento de sus correspondencias ocultas. Era, originalmente, una forma de saber: una práctica que integraba lo espiritual, lo natural y lo ritual.

Es interesante en relación con todo lo que venimos conversando: en su origen, "magia" no se oponía a "ciencia". Ambas eran formas de leer las tramas invisibles del mundo. La diferencia es que la magia nunca pretendió separar al que observa del que es observado. El mago era parte de la red que estudiaba.

En ese sentido antiguo, Habitar las Algas es bastante mágico: un grupo de personas que estudia un bosque sumergiéndose dentro de él, que conoce a través del cuerpo, y que reconoce a las algas como agentes y maestras, no como objeto de estudio. Bueno, listo. Claude transmitió lo que anhelaba poder transmitir. Me super impresiona todo esto de la inteligencia artificial... y sé con certeza que no soy la única dentro del Movimiento Habitar las Algas a quien le impresiona, le entusiasma y dedica tiempo de vida a integrar estas nuevas tecnologías de manera sabia. En este caso, les cuento, hace algunas semanas que vengo conversando con Claude, y le di acceso a todos los archivos e insumos en los que venimos registrando y creando colectivamente con Inteligencia Artesanal. Eso fue lo que Claude usó para construir esa respuesta. Eso, y miles de años de evolución y aprendizaje condensados en ceros y unos. Es fascinante. Ojalá seamos cada vez más quienes recordemos que el sentido de la tecnología es estar al servicio de la vida, y no al revés. Por ejemplo, yo ahora, siento que ya terminé de transmitir lo más importante que quería transmitir respecto a la Residencia. Eso significa que pronto puedo apagar la computadora, salir de la pantalla e ir a bailar, o a surfear el fin de tarde, o conversar con una amiga, o leer un libro, o cocinar algo rico. A eso me refiero con "al servicio de la vida". ______EL CRONOGRAMA El domingo llegamos a Cabo Raso y lo primero que hicimos fue ir a saludar al mar, y a Eliane que nos estaba esperando, como siempre, entusiasmada. Nos encontramos para la primer ronda, que como siempre, empezó con un juego. Era la primera vez que nos veíamos los 15 cara a cara, y durante esa primer ronda no sólo nos vimos a los ojos sino que nos hablamos al corazón. Casi todos lloramos. Los que no lloraron ahí lloraron en algun otro momento durante la Residencia. No estoy queriendo hacer apología del sufrimiento pero llorar es un muy buen índicador de éxito en este caso. Ese día interrupimos la actividad para ir todos juntos a ver el atardecer. La comida, desayuno, almuerzo, merienda y cena: nunca no estuvo absolutamente alucinante y ridículamente deliciosa. Arantza había planificado todo, junto a Nati y Pau, pero durante los días de residencia todos fuimos parte de la preparación de la comida y la limpieza posterior. Todo estuvo pensado para ser nutritivo, saludable, delicioso, fácilmente transportable, durable en tiempo (es decir que no requiera tanta energía, tipo heladera, para permanecer comestible) y priorizando insumos y productos locales (es decir que su huella ecológica tenga impacto positivo). Aprendimos mucho. Yo personalmente comprendí porqué los fermentos son los aliados principales para quienes amamos viajar y acampar. El lunes amanecimos en ese paraíso. Primer desayuno compartido, nadie pudo nunca superar la granola más rica del mundo mundial que hizo Arantza. Ese día dedicamos toda la mañana a la metodología Biomapa: una propuesta que llegó de la mano de Ragnar Behnke, un alucinante pensador y creador de mundos posibles. Él y su equipo vienen desarrollando una propuesta que nace desde su investigación en evolución del aprendizaje, se cruza con la noción de cuerpo-territorio y toma un cuerpo gracias al dibujo, al lápiz, al papel, al color, a la expresión. Era la herramienta perfecta para proponer precisamente lo que buscábamos. Véanlo con sus propios ojos, lo que hace Ragnar y su equipo del Laboratorio Lúdico me hace delirar: ver Taller de Biomapa Ese lunes por la tarde nos metimos al agua en snorkel, para muchos Residentes: la primera vez que conocían personalmente a las reinas y señoras de todo este lío: las algas gigantes, las espectaculares formadoras de bosque y arquitectas del vivir submarino, las Macrocystis pyrifera, el bosque de Cachiyuyo.

Hay un video delirante de ese día que hizo Nati junto a Fafu (su compa), que es muy gracioso. Un pequeño fragmento de conversación post buceo que resume el capitalismo explicado por el comportamiento de los cangrejos. (Pronto a ser subido a YouTube) Después de ahí, nos fuimos a recorrer el intermareal rocoso de Cabo Raso en la zona de el barco. Ahí grabamos el Aula de Mar 360. Se los puedo contar, o lo pueden ver ustedes mismos en nuestro canal de YouTube: acá. O bien, pueden visitar el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, y ahi pueden escuchar la versión sonora (y extendida) de la experiencia. El martes amanecimos a las 6.30 de la mañana, para hacer una práctica de Chi Kung, que me atreví a guiar. El Chi Kung es una práctica milenaria, proveniente de la medicina y filosofía tradicional china, que consiste en "ejercicios" o movimientos para acrecentar el chi (energía o fuerza vital). Viene siendo una práctica profundamente vital y transformadora para mí, que desde hace casi tres años me comparte Sabi, desde su conocimiento y formación atravesado por la cosmovisión andina. Desayunamos y partimos hacia Camarones. En Camarones fuimos directamente a bucear. Elegimos bucear en la zona del puerto. Hay tanto mucho muchísimo por contar respecto al buceo. De hecho ahora mismo le voy a proponer a Gonza que se anime a escribir un blog sobre el buceo durante la residencia, porque en verdad es tanto lo que hay por contar y reflexionar y compartir alrededor de eso, que este espacio nos queda chico (y porque en ésta ocasión él fue quien lideró y guió al grupo en esa experiencia). A la tarde llegamos finalmente a la Casona Islas Blancas, y mientras nos acomodábamos, nos preparámos para esperar a las mujeres cocineras que habia invitado Migue. Él se crió en Camarones, es su tierra, así que fue él a quién preguntamos continuamente qué hacer, dónde y con quién mientras estuvieramos allí. Esa tarde, la intención era juntarnos a compartir sabiduría y sabores de la cocina con algas. De más está decir que comimos riquísimo. De todo este intercambio, nace el ciclo Comer Algas: una serie-documental (que recién empieza) que transmite cultura oceánica a través de cosechar y compartir el alimento del mar. ¡Ya está disponible y pueden verlo acá! ... Voy por el Martes y la residencia duró hasta el Viernes.

Pasaron muchas cosas: buceamos mucho, nos metimos al agua fresca, conocimos lugares, conversámos con personas. Por ejemplo, visitamos Bahía Bustamante, que ahora es un eco-lodge administrado por el nieto de Don Lorenzo: Matías Soriano, que ya no extrae algas sino que las algas ahora son el paisaje, la historia, el presente, los nombres de las calles, el menú del restaurante, el mensaje de los guías... que los turistas disfrutan y aprender durante sus vacaciones. Charlamos también con Pascuala, una mujer increíble que tiene ni idea cuántos años pero se mete todos los días al agua helada, le enseña a otras mujeres a nadar y cuenta cómo conoció a sus amigos: los lobos marinos mientras juegan juntos en el bosque de algas.

Hubo momentos de compartir teoría, hubo mucho juego, muchísimo juego. Hubo momentos compartidos, hubo tiempos para la soledad. Y claro, el corazón de la coexistencia, y la razón por la que comprendimos de qué se trata: no estuvimos siempre de acuerdo. De hecho, fue más que eso, vivimos momentos de muchísima tensión, desacuerdo, enojos, tristeza, desentendidos, descomunicación. Por momentos saboreamos la sensación de algo que se rompe. Pero no permitimos que se rompiera: le dimos lugar a todo ese dolor y lo transformamos conversando, llorando, expresando... y abrazando la sombra. Llanto, hubo mucho llanto. Hubo llanto del lindo, osea de emoción, y hubo llanto del no tan lindo, osea de dolor. Pero hubo mucha más risa que llanto, muchísimo más juego que dolor. Cómo dijo Ceci: "Lo importante es cómo se sorteó el obstáculo, cómo se accionó para destrabar. Creo que nos hace más resilientes, tenemos más chances hoy de seguir caminando juntes gracias a que aprendimos a atravesar ese mal momento". O cómo dijo el Negro: "Pudimos bucear nuestras sombras, reflejos, aprendizajes, dolores para ponerle luz y claridad — para que la residencia siga nutriendo nuestro día a día." ______EL FIN DEL COMIENZO El hecho de que estés leyendo esto ahora es porque ese Viernes de cierre (o cosecha cómo le decimos) pensamos y diseñamos juntos en base a las siguientes tres preguntas: 1. ¿Qué es la residencia de coexistencia? 2. ¿Para qué estamos en la residencia de coexistencia? 3. Mínima acción viable (una manera de decir: ¿qué sigue después de esto?) Estamos dedicando mucho tiempo de nuestra vida en convertir esas respuestas en hechos, en materiales que puedan ser lo suficientemente poderosos como para transmitir lo que nos trajo hasta acá, y es que: las algas son maestras de cómo coexistir. Cómo dice Melina Ángel: "lo que la vida está pidiendo de nosotros es navegar la complejidad, sortear la incertidumbre en colectivo, y allí dónde lo hagamos comenzará a emerger un nuevo patrón, una nueva humanidad". La propuesta de la primer Residencia fue asomarnos a esa complejidad desde un entorno cuidado. Conocernos, hablarnos al corazón. Regalarnos la oportunidad de recuperar hábitos de escucha y reciprocidad. Invitarnos a entrenar la capacidad de regenerar nuestros sistemas humanos y sociales.


Por eso, fuimos a visitarlas: a las algas. Para recordar cómo se hace esto de coexistir.

Ahora que lo sabíamos, o que al menos coexistir significaba para todos lo mismo, empezamos a diseñar la segunda Residencia: había llegado el momento de navegar la incertidumbre.

Acá abajo tienen el link a un resumen sensible que hicieron Nati y el Migue. Y fotos que registró el ojo siempre despierto del Lauti. Así empezo esto: de volvernos salvajes, cíclicos y transparentes (cómo las algas).





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